La industria de la alimentación es, sin duda, una de las más sensibles y propensas a sufrir una crisis. Una simple foto puede poner a prueba el Plan de Manejo de Crisis de una empresa. Y, en el peor de los casos, puede provocar su cierre definitivo.
Una intoxicación provocada por un alimento en mal estado puede generar un grave problema de salud pública que la comunidad en redes sociales no perdonará a tu marca. Sumado a esto, los consumidores están cada vez más informados de los procesos y le preocupan cada vez más los productos que consume y las condiciones de higiene post pandemia. Además de que hay un marco legal cada vez más exigente y que te obliga a actuar con mayor cautela.