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¿Qué es el metaverso? Parte 1: ¿Cuándo llegará? ¿Cómo nos afectará?

Qué es el metaverso? Parte 1: ¿Cuándo llegará? ¿Cómo nos afectará?

Recientemente, Mark Zuckerberg, líder de Facebook, anunció el cambió el nombre de su empresa a Meta, porque operará en el metaverso, un término que ahora escuchamos por todos lados. Ahora resulta que ya muchos otros fabricantes están trabajando en ello y que se presenta como el futuro de la interacción virtual que inició con las redes y que nos podría llevar a mundos virtuales en donde todos podremos interactuar.

Ya en 2003, se lanzó una primera tendencia en esto, se llamó Second Life y es una comunidad virtual que bien puede ser la antecesora a lo que ahora Zuck llama el metaverso, pero no progresó. Como muchas cosas en Internet, fue una novedad, una moda y luego se nos olvidó, aunque aún existe.

Muchos coinciden en que esto marcará una nueva tendencia tecnológica que cambiará el mundo.

¿Pero qué es el metaverso?

Se trata de internet multidimensional que nos permitirá convivir e interactuar en mundos virtuales a los que entraremos por una aplicación y, hasta ahora, con unos lentes o un visor que nos presentará, a través de la vista, ese mundo virtual. Para participar de un metaverso se requerirá de anteojos de realidad virtual.

Lo anterior tendrá el poder de cambiar la forma en que usamos y convivimos en el mundo digital. Y por supuesto, tendrá una influencia importante en nuestras vidas, nuestros trabajos y generará un gran efecto en la economía.

Los anteojos de realidad virtual, que hoy en día son grandes y pesados -como eran los primeros celulares- seguramente evolucionarán a gafas comunes, y usarán tecnología que podrá ir miniaturizándose más y más. La forma en que los humanos tendremos esa funcionalidad de poder poner frente a nuestros ojos un mundo virtual, seguramente nos sorprenderá pues podría llegar como un lente de contacto que, al ponértelo en el ojo, te de acceso a esos mundos alternativos.

Todos los jugadores de esa nueva tendencia podrán crear metaversos e invitarnos a participar en ellos. Las empresas, las universidades, las ciudades podrán tener metaversos, que serán simulaciones digitales de un entorno, a donde nos invitarán, gratuitamente o por pago de un boleto o membresía.

Tú y tu empresa podrá crear tu propio metaverso e invitar a otros a visitarlo e interactuar en él. Tu podrías tener una versión digital de tu oficina o de tu auditorio o sala de juntas e invitar a otros a visitarte ahí. Los museos virtuales serán casi tan reales como estas en la sala de exposición de un gran museo, solo que sentado en tu casa cómodamente.

¿Cómo empezará el metaverso?

Pues en realidad ya existe una versión rudimentaria de ello en los video juegos. Solo que, en ellos, el jugador ve el entorno del juego en una pantalla, desde afuera, y no está adentro del juego. Sin embargo, las versiones de video juegos que hoy ya usan anteojos o visores de realidad virtual, ya “meten” al jugador al propio entorno del juego.

El tema hoy es que lograr esa “realidad virtual” requiere mucho tiempo de programación, con equipos y estaciones de trabajo muy poderosas que solo están al alcance de los grandes productores de video juegos y que pueden hacer las inversiones en esos desarrollos para luego liberar los juegos y lograr de miles o millones de jugadores, compren el juego y así recuperen su inversión.

Muy posible, la popularización de los mundos digitales multidimensionales seguramente empezará en industrias que puedan atraer mucha gente, como la industria de la música y el deporte, y rápidamente irá haciéndose disponible a otras aplicaciones menos masivas.

Si pensamos en lo que la pandemia generó en términos de que ahora ya nos acostumbramos a asistir a muchas reuniones de manera remota  en una aplicación tipo zoom, podemos imaginarnos el alcance que tendría que, en lugar de ver cuadritos con nuestras caras en una cuadrícula en una reunión de zoom, estuviéramos todos sentados en una sala, una mesa, un auditorio, etc., representados por un avatar, o una figura virtual que fuera nuestro “yo” virtual.

Podremos ver conciertos o conferencias con realidad virtual o realidad aumentada, en lugar de verlos en una pantalla plana. Y más tarde, podremos fabricar productos digitales. si dejamos volar la imaginación, resulta aterrador pues iría quitándole la necesidad al ser humano de ir a ninguna parte.

¿Cómo impactará el metaverso la economía?

Si llega a ser lo que predicen, radicalmente.

Muchos recintos físicos perderían su mercado. Muchas oficinas serían obsoletas. El alcance sería universal, no limitado por la cercanía geográfica.

Más aún, el metaverso generaría la producción de bienes virtuales que hoy día no usamos. Pero si voy a ir a una junta de negocios virtual, en un metaverso en donde estaré representado por mi avatar, entonces necesitaré un buen traje y seguramente podré compara un traje virtual para vestirme ese día. Que digo comprar, rentar por una hora y listo.

Ya hemos vivido cómo la economía se mueve cada vez más del mundo físico al mundo virtual, pues lo que conocemos no parece reflejar ni una pequeña muestra de lo que es.

Un mundo de metaversos podrá afectar prácticamente todos los aspectos de la economía como la conocemos hoy.

¿Los universos virtuales serán para todos?

Pues aquí aparece el gran reto de los países y de las sociedades pues para que los metaversos, cuando sean una realidad, sean accesibles a todos, se tienen que reducir las brechas digitales.

Todo lo que hemos dicho suena bonito, pero no será una realidad en países pobres o en las partes de la sociedad que no tienen los recursos. Y esto abrirá aún más la brecha tecnológica entre los países ricos y pobres y entre los grupos sociales de un mismo país.

¿Y en términos empresariales?

La competitividad de una empresa, basada solo en su ubicación geográfica, se podría perder. Todos podremos hacer negocios en todos lados, siempre y cuando no haya un producto físico que intercambiar, pero en lo servicios, esto puede continuar la revolución que iniciaron las reuniones virtuales con la pandemia.

Hay dos temas, uno es tecnológico y el otro es de visión y capacidad para aprovechar las oportunidades.

Cuando esto llegue, se requerirá de una buena infraestructura de Internet rápida y en eso México va lento. En cuanto a visión, se requieren empresarios que entiendan el cambio y lo aprovechen para ir imaginándose cómo será su negocio cunado todo esto, que hoy suena a ciencia ficción, se convierta en realidad.

El metaverso será una gran oportunidad y como la tecnología tiene aun un tiempo para llegar, nos permite a todos pensar en cómo será esto cuando la tengamos. Pensar a futuro debe ser una tarea de todo empresario, pues nos guste o no, la transición al mundo digital multidimensional va a suceder.

Y, ¿Cuándo empezaremos a ver al metaverso como una realidad?

Las empresas que están invirtiendo miles de millones de dólares en el metaverso no se van a detener, así como no se detuvieron con la construcción del Internet en la década de 1990.

El metaverso probablemente tardará entre 10 y 15 años en convertirse en una realidad cotidiana. Pero sucederá, y los países, instituciones y empresarios que, llegado el momento, no se preparen se van a quedar atrás.

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